La importancia de UNIRSE

En épocas que los trabajadores no eran más que individualidades ante un patrón poderoso que los oprimía y ejercía una relación dispar, para la clase obrera surge la necesidad de formar asociaciones que los representen para pelear por mejores condiciones de trabajo. Así, en Argentina surgen a principios del siglo XX los sindicatos formados por anarquistas y comunistas y luego de algunas décadas por peronistas.
Una definición breve de sindicato es: “asociación integrada por trabajadores en defensa y promoción de sus intereses económicos, sociales y profesionales relacionados con su actividad laboral con respecto al empleador”.
Puede agregarse que su rol también es “actuar como instrumento para extender la democracia política, económica y social en el mundo del trabajo y todo el sistema económico”.
Con el paso del tiempo, los sindicatos fueron creciendo en afiliados y representación, y en base a esto, en poder, convirtiéndose en nuevos actores de la escena política nacional. En esta metamorfosis, de una herramienta en manos de trabajadores a actor político, los dirigentes gremiales dejaron de lado los intereses de sus representados y pusieron delante los propios, se enquistaron en las cúpulas y así fueron alejándose de los trabajadores y de su rol fundacional.
En la mayoría de los casos, los intereses de los obreros (simplemente mejores condiciones de trabajo y justa remuneración) sólo fueron peleados cuando coincidían con los intereses del referente gremial y la democracia sindical pasó a ser un trámite, más que la base de la renovación y de la fuerza.
La realidad de los guardavidas no escapa, en las líneas gruesas, al del resto de los trabajadores.
Ante el incumplimiento del convenio colectivo de trabajo 179/91 y del retroceso del poder adquisitivo, en la temporada 2008 el sector Las Toninas le exigió al secretario general del SUGARA, Roberto Solari, que entable un conflicto colectivo con el empleador, o sea que defienda los intereses de los trabajadores, a lo cual se negó.
Este no había sido el primer paso dado por el sector en el seno del sindicato. Anteriormente, en elecciones secretas y democráticas había elegido como delegado de base a Ricardo García, Soda para los compañeros. Tampoco fue el último y se presentaron distintas notas y denuncias con el único objetivos de hacer cumplir el convenio colectivo y la escala salarial, sin fines políticos, algo difícil de entender y fuera de la lógica de la cúpula del SUGARA.
La claridad de objetivos llevó a que adhirieran compañeros de San Clemente, Santa Teresita, Mar del Tuyú, Aguas Verdes y Mar de Ajó. La fuerza volvía a estar en el poder grupal y esto fue apreciado por los compañeros que se sumaron, pero también por los malos representantes gremiales y por los empleadores que dejaron fuera del operativo a 4 compañeros con foja de servicio intachable con el fin de debilitar al grupo.
En distintas asambleas se decidió un plan de lucha que llevó a manifestar en el centro de Las Toninas y en la ruta en el acceso a la localidad. Luego de estas medidas el gobierno municipal citó a varios referentes del grupo para “negociar”. La propuesta fue que se reincorporaran 3 compañeros y se dejara afuera a Maximiliano Ifrán, por motivos que no supieron dar. Ante la oferta, en asamblea se decidió rechazarla y seguir adelante con el reclamo por el CCT 179/91 y la escala salarial. Prácticas tan comunes como el, la persecución y el amedrentamiento no hicieron mella y el grupo logró sumar más gente que vio que los objetivos seguían firmes.
Desde su origen, esta asamblea de guardavidas –asociación o sindicato en un futuro no muy lejano- retomó los objetivos fundacionales de los gremios, abandonados por tantos años. No hay una cúpula sindical que toma decisiones desde una oficina en capital federal, lejos del interés de los trabajadores. En este caso, las decisiones –acertadas o no, siempre es buena la autocrítica- son decididas en asamblea, respetando la opinión de cada uno y acatando la decisión de la mayoría.

Sabemos que somos lo que Cuba para Estados Unidos, que estamos en la boca del lobo, pero en la historia obrera hubo quienes alcanzaron sus objetivos atravesando luchas más difíciles que esta.
Somos guardavidas que sólo queremos el cumplimiento del convenio colectivo de trabajo y la escala salarial. Tenemos la unión y la fuerza del grupo, la razón que nos da las leyes laborales y la tranquilidad de saber que peleamos por algo justo. Alcanzarlo no es más que cuestión de tiempo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada